Durante años, la leishmaniosis en perros apenas estaba entre las preocupaciones habituales de quienes vivimos en Canarias. Cuando aparecía algún caso, una de las primeras preguntas era si ese perro había vivido o viajado fuera de las islas.
En 2026 la situación ha cambiado. Una investigación liderada por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha confirmado casos autóctonos de leishmaniosis en perros que nunca habían salido del Archipiélago, localizados por el momento en Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote. El estudio continúa analizando muestras para conocer mejor cuál es la situación real en Canarias.
Esto no significa que haya que empezar a mirar cualquier cambio en nuestro perro con preocupación. Sí significa que la leishmaniosis ya debe formar parte de la prevención de la salud de nuestros perros en Canarias, especialmente cuando hablamos de protección frente al flebótomo.
¿Qué ha cambiado con la leishmaniosis en Canarias?
La principal novedad es que ya se han identificado casos autóctonos. Dicho de forma sencilla, algunos perros se han infectado dentro de Canarias, sin haber viajado previamente a otras zonas donde la enfermedad es habitual.
La investigación también confirma la circulación activa en las islas del flebótomo, el insecto capaz de transmitir el parásito. Por el momento, los positivos autóctonos se han localizado en Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote, mientras siguen estudiándose muestras del resto del Archipiélago.
Es un cambio relevante, pero todavía no permite decir que todos los perros de Canarias tengan el mismo riesgo ni que la enfermedad esté distribuida de igual manera en todas las islas.
De hecho, los propios investigadores están planteando la respuesta desde la prevención y no desde la alarma. El trabajo continúa para conocer mejor la prevalencia y poder adaptar las medidas a las zonas con mayor riesgo.
Para quienes tenemos perro, la consecuencia práctica es bastante más sencilla: vivir en Canarias ya no es motivo suficiente para descartar esta enfermedad y conviene revisar cómo lo estamos protegiendo.
¿Cómo se contagia la leishmaniosis en perros?
La leishmaniosis está provocada por el parásito Leishmania infantum, pero para entender cómo se transmite hay que fijarse sobre todo en el flebótomo.
Este pequeño insecto puede picar a un perro infectado, adquirir el parásito y transmitirlo después al picar a otro perro. La vía habitual de contagio, por tanto, no es el contacto directo entre perros. Compartir espacio, jugar juntos o beber del mismo recipiente no es lo que transmite normalmente la enfermedad.
El flebótomo puede recordarnos a un mosquito por su tamaño y por la forma en que pica, aunque son insectos diferentes. Su actividad aumenta especialmente en determinadas condiciones de temperatura y durante las horas de menor luz.
Esto explica por qué buena parte de la prevención se centra en evitar o reducir las picaduras del flebótomo.
¿Qué síntomas puede tener un perro con leishmaniosis?
Los síntomas de la leishmaniosis no son iguales en todos los perros. Algunos pueden permanecer infectados sin mostrar signos durante bastante tiempo, mientras que en otros los cambios aparecen de forma progresiva.
Cuando aparecen síntomas, los problemas en la piel son bastante habituales: pérdida de pelo, descamación, lesiones o heridas que tardan en curarse. También pueden observarse cambios alrededor de los ojos, las orejas o el hocico.
Otros signos que pueden aparecer son:
- pérdida de peso o de apetito;
- menos energía de la habitual;
- crecimiento o fragilidad anormal de las uñas;
- problemas oculares;
- sangrado por la nariz;
- cojera;
- aumento de la sed o cambios al orinar;
- vómitos o diarrea.
La leishmaniosis puede afectar a diferentes partes del organismo, por eso los síntomas son tan variados y no siempre aparecen juntos. Además, pueden evolucionar lentamente durante meses o incluso años.
Pero hay una diferencia importante entre conocer estas señales e intentar diagnosticar al perro en casa.
Una pérdida de pelo puede tener muchas causas. Lo mismo ocurre con estar más apagado, comer peor durante unos días o presentar una lesión en la piel. Un síntoma aislado no significa que tu perro tenga leishmaniosis.
Lo que sí debería llamarnos la atención es que aparezcan varios cambios, que se mantengan en el tiempo o que el perro empiece a comportarse de una forma poco habitual para él.
¿Cuándo debería verlo un veterinario?
Si notas cambios que no desaparecen o aparecen varios de los síntomas anteriores, conviene que un veterinario valore al perro.
La leishmaniosis no puede confirmarse simplemente observando sus síntomas. El veterinario tendrá en cuenta su historia, explorará al animal y decidirá qué pruebas necesita en función de cada situación.
Esto también tiene sentido aunque el perro parezca estar bien cuando existe una preocupación concreta por su exposición o por la protección que está utilizando. Puede haber perros infectados sin síntomas visibles.
En Koala Pets Home estamos pendientes de los cambios de rutina, apetito o comportamiento de los perros durante sus estancias, pero una sospecha de enfermedad siempre debe pasar al terreno veterinario.
Esta diferencia es importante. Observar que algo ha cambiado puede ayudar a detectarlo antes, pero el diagnóstico y las decisiones médicas corresponden al veterinario.
Cómo proteger a tu perro frente a la leishmaniosis
No existe una única medida que elimine por completo el riesgo. La prevención de la leishmaniosis suele combinar distintas herramientas según dónde vive el perro, sus hábitos y el nivel de exposición.
Una parte especialmente importante es la protección frente al flebótomo.
Collares y pipetas pueden formar parte de la protección antiparasitaria de un perro, pero no todos los productos actúan frente a los mismos parásitos ni lo hacen de la misma manera. Por eso conviene revisar qué antiparasitario estamos utilizando, frente a qué protege y durante cuánto tiempo mantiene su efecto.
Este punto tiene más importancia ahora en Canarias. Hasta hace poco, muchos propietarios podían elegir los antiparasitarios pensando principalmente en pulgas o garrapatas. La presencia del flebótomo obliga a tener en cuenta también si existe una acción repelente frente a flebótomos. La protección debe adaptarse al perro y revisarse con un veterinario cuando haya dudas.
También podemos reducir la exposición evitando, cuando sea posible, las zonas y momentos en los que los flebótomos presentan mayor actividad. Especialmente al atardecer y durante la noche, las condiciones pueden favorecer su presencia.
La vacunación frente a la leishmaniosis es otra de las herramientas que puede formar parte de una estrategia preventiva. No evita la picadura del flebótomo y no sustituye a los repelentes. Además, antes de vacunar hay que valorar el estado del perro, por lo que la decisión debe tomarse con el veterinario.
Igual que ocurre con otras vacunas para perros, la pauta no debería decidirse simplemente porque otro perro utiliza la misma protección. Edad, estado de salud, estilo de vida y exposición hacen que la recomendación pueda cambiar de un animal a otro.
La idea no es añadir productos por miedo después de conocer los primeros casos en Canarias. Es revisar con más criterio la protección que ya utilizamos y comprobar que sigue teniendo sentido para nuestro perro.
Entonces, ¿hay que preocuparse por la leishmaniosis en Canarias?
Hay que tenerla más presente, que es diferente a pensar que todos los perros están ahora en peligro.
La información disponible en septiembre de 2026 confirma que ya existen casos adquiridos dentro del Archipiélago y que el flebótomo capaz de transmitir la enfermedad circula en las islas. Al mismo tiempo, la investigación continúa para conocer con mayor precisión cuál es su distribución y prevalencia.
Para un propietario, por ahora hay tres ideas especialmente útiles: revisar la protección frente al flebótomo, observar los cambios que se mantengan en el tiempo y acudir al veterinario cuando algo no encaje.
Si un perro con una enfermedad diagnosticada o que sigue algún tratamiento va a quedarse en nuestro hotel canino, conocer previamente su medicación y sus necesidades nos permite mantener sus cuidados durante la estancia. Podemos administrar medicación siguiendo las pautas indicadas y recurrir al equipo veterinario de Koala Mascotas si surge alguna necesidad.
La aparición de leishmaniosis autóctona en Canarias cambia una realidad que durante mucho tiempo parecía diferente en las islas. No hace falta vivir con miedo, pero sí incorporar esta enfermedad a las cosas que tenemos en cuenta cuando cuidamos y protegemos a nuestros peluditos.

