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Con la llegada del buen tiempo, los paseos con perro se alargan y apetece disfrutar más de parques, jardines, pinares o zonas de monte. Pero en esta época también aparece un riesgo que conviene conocer: la oruga procesionaria del pino.

Aunque a simple vista pueda parecer inofensiva, la procesionaria puede ser muy peligrosa para los perros. Sus pelos urticantes pueden provocar reacciones importantes, sobre todo si el perro la huele, la lame, la pisa o la muerde durante el paseo.

Por eso, saber identificarla, reconocer los síntomas y actuar rápido ante cualquier sospecha de contacto puede marcar la diferencia.

Qué es la oruga procesionaria del pino

La oruga procesionaria del pino es la fase larvaria de una mariposa nocturna. Suele encontrarse en pinos, aunque también puede aparecer en otras coníferas como cedros o abetos.

Durante parte de su ciclo forma unos nidos blancos, parecidos a bolsas de seda, que se ven en las ramas de los árboles. Más adelante, cuando las orugas bajan al suelo, se desplazan una detrás de otra formando una especie de fila o “procesión”. De ahí viene su nombre.

Ese momento es especialmente delicado para los perros, porque las orugas quedan a su alcance durante el paseo. Un perro curioso puede acercarse para olerlas, tocarlas con el hocico o incluso lamerlas sin saber el peligro que suponen.

Por qué la procesionaria es peligrosa para los perros

El problema de la procesionaria no está solo en que el perro pueda comérsela. Sus pelos urticantes se desprenden con facilidad y pueden provocar reacción al entrar en contacto con zonas sensibles como el hocico, la lengua, los ojos, las patas o la piel.

Los perros son especialmente vulnerables porque exploran el mundo con el olfato y la boca. Durante un paseo, pueden acercarse demasiado a una hilera de orugas, olfatear restos en el suelo o lamer una zona donde hayan quedado pelos urticantes.

Cuando esto ocurre, la reacción puede aparecer muy rápido. En algunos casos puede provocar inflamación, dolor intenso, lesiones en la boca o incluso una urgencia veterinaria si afecta a la respiración o se produce una reacción grave.

una oruga procesionaria en un pino y un perro que se acerca curiosoCuándo y dónde suele aparecer

La procesionaria suele verse con más frecuencia entre finales de invierno y primavera, aunque el momento exacto puede variar según la zona y las temperaturas de cada año. En lugares más cálidos, su aparición puede adelantarse.

Conviene prestar especial atención en parques con pinos, jardines, pinares, zonas de monte o caminos donde haya coníferas. Una señal clara de posible presencia son los bolsones blancos en las ramas.

Si durante el paseo ves orugas desplazándose en fila por el suelo, lo más prudente es alejar al perro y continuar por otra zona. No hace falta acercarse para comprobar qué son ni intentar retirarlas.

Síntomas de contacto con procesionaria en perros

Los síntomas suelen aparecer poco después del contacto. Si tras un paseo por una zona con pinos notas que tu perro saliva mucho, se rasca el hocico o parece dolorido, conviene actuar con rapidez.

Algunos signos de alerta son:

  • salivación excesiva y repentina;
  • inflamación del hocico, labios, lengua o cara;
  • lengua enrojecida, amoratada o azulada;
  • dificultad para cerrar la boca o tragar;
  • dolor evidente al tocar la zona;
  • vómitos;
  • rascado insistente del hocico;
  • nerviosismo, decaimiento o comportamiento extraño;
  • dificultad para respirar;
  • lesiones, úlceras o aspecto de quemadura en la boca.

No todos los perros presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Por eso, si sospechas que ha podido haber contacto con una procesionaria, lo mejor es acudir cuanto antes al veterinario.

Qué hacer si tu perro toca, huele o lame una procesionaria

Si crees que tu perro ha tocado, olido o lamido una procesionaria, lo más importante es no esperar a ver si mejora. El contacto con los pelos urticantes puede avanzar rápido, especialmente si afecta a la boca, la lengua o la garganta.

Lo primero es evitar que el perro se lama o se rasque, porque podría extender la irritación a otras zonas. También es importante no frotar la parte afectada, ya que el roce puede empeorar la reacción.

Contacta con un veterinario o acude a una clínica lo antes posible. Mientras tanto, no apliques pomadas, medicamentos ni remedios caseros. Si el veterinario te indica lavar la zona, hazlo con cuidado y sin frotar.

En estos casos, actuar rápido es fundamental. Aunque algunos síntomas puedan parecer leves al principio, la procesionaria puede provocar lesiones importantes si no se trata a tiempo.

Qué no debes hacer ante una posible reacción

Tan importante como saber qué hacer es tener claro qué evitar.

No frotes el hocico, la lengua o la piel del perro. Tampoco manipules la boca sin protección, porque los pelos urticantes también pueden afectarte a ti. Si ves restos de oruga o sospechas que hay pelos en la zona, no intentes retirarlos con la mano desnuda.

Tampoco conviene dar medicación humana, aplicar cremas o intentar inducir el vómito. Cualquier tratamiento debe indicarlo un veterinario.

Y si ves procesionaria en un parque, jardín o zona pública, no intentes manipular las orugas ni retirar los nidos por tu cuenta. Lo adecuado es avisar a los responsables del espacio para que lo gestione personal especializado.

Cómo reducir riesgos durante los paseos

La prevención empieza por observar el entorno. Si paseas por parques, jardines, pinares o caminos con pinos, cedros o abetos, fíjate en las ramas y también en el suelo.

Los bolsones blancos en los árboles y las hileras de orugas son señales claras de que conviene apartar al perro. En zonas donde pueda haber procesionaria, llevarlo con correa ayuda a reaccionar a tiempo si se acerca a algo sospechoso.

También es recomendable evitar que olfatee restos en el suelo durante los meses de mayor actividad. No siempre es fácil controlar todo lo que llama la atención de un perro, pero sí podemos estar más atentos cuando paseamos por zonas de riesgo.

Si detectas presencia visible de procesionaria, lo más sensato es cambiar de ruta y continuar el paseo por otra zona. Y al volver a casa, si tu perro ha estado en un área con pinos o monte, observa si presenta molestias en boca, hocico, patas u ojos.

En Koala Pets Home también prestamos atención a estos riesgos

En Koala Pets Home sabemos que los paseos, el juego y los momentos en zonas ajardinadas forman parte del bienestar diario de los peluditos. Por eso, dentro de nuestras rutinas, revisamos y mantenemos los espacios donde pasan tiempo, igual que cuidamos y desinfectamos las casetas y zonas de descanso.

Al tratarse de un entorno cerrado y controlado, las zonas de paseo y jardines están supervisadas para reducir riesgos asociados a plagas como la oruga procesionaria. Aun así, cuando hablamos de animales y naturaleza, sabemos que el riesgo cero no existe.

Por eso contamos con servicio veterinario y tenemos cerca KoalaVet, el hospital veterinario de Koala Mascotas, para atender cualquier urgencia.

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